El 19 de febrero de 2026 el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología emitió el Código de Ética para el Desarrollo y Aplicación Responsable de la Inteligencia Artificial, como instrumento orientador de alcance nacional para regular éticamente el diseño, desarrollo, implementación y uso de sistemas de inteligencia artificial (IA).
El Código tiene como propósito garantizar que la adopción de estas tecnologías se realice de manera responsable, sostenible y centrada en la persona, en coherencia con los derechos humanos, la protección del medio ambiente y el interés público. Desde una perspectiva corporativa y jurídica, el Código constituye un marco declarativo de principios éticos, aplicable a organizaciones públicas y privadas, empresas tecnológicas, centros de investigación y usuarios de sistemas de IA.
El Código se articula en nueve principios rectores, que orientan la adopción responsable de la IA:
- Inteligencia Artificial Humanista: El diseño y el uso de la IA deben centrarse en el ser humano, respetándose su autonomía y dignidad humana.
- Equidad, Igualdad y No Discriminación: prevención de sesgos y exclusiones algorítmicas.
- Responsabilidad Ambiental: desarrollo de IA compatible con la sostenibilidad.
- Seguridad: identificación y mitigación de riesgos técnicos y sociales.
- Privacidad: protección efectiva de datos personales y sensibles.
- Transparencia: procesos, algoritmos y decisiones, asociados a este sistema deben ser claros, comprensibles y explicables.
- Rendición de Cuentas: responsabilidad humana sobre las decisiones automatizadas.
- Ciencia Abierta: promoción del acceso y la colaboración en el conocimiento científico.
- Excelencia: rigor técnico, calidad e innovación responsable.
Su alcance es orientador y no prevé ninguna sanción en caso de incumplimiento. En conjunto, el Código proporciona a las organizaciones un marco para integrar la inteligencia artificial de forma ética, confiable y alineada con estándares internacionales y criterios ESG, fortaleciendo la gobernanza tecnológica y la confianza institucional.
